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Fundamentos filosóficos de la carrera de Derecho de la Universidad

Escuela Libre de Derecho.

 

Dr. Alban Bonilla Sandí

Catedrático UELD 

Advocati temperent se ab iniuria

(El abogado no patrocina malas causas).

 

La cultura Occidental se asienta sobre tres pilares: la tradición judeocristiana, el Derecho romano y la Filosofía griega.

Ya en la Grecia Antigua encontramos las grandes avenidas del pensamiento filosófico Occidental. Mientras los romanos hicieron derecho, los griegos pensaron las categorías filosóficas del Derecho. Donde los romanos vieron propiedad, contrato, servidumbre, los griegos vieron ley, justicia, Estado. A pesar de su vilipendio, lo cierto es que las primeras reflexiones iusfilosóficas las elaboraron los sofistas, y después fueron desarrolladas por Platón y Aristóteles. De hecho la filosofía Occidental no es más que el desarrollo continuo de la vía platónica y la vía aristotélica. El primero, sentó las bases del iusnaturalismo, dándole continuidad a antecedentes como los sofistas, Parménides y sobre todo Sócrates. Y el segundo, sentó las bases del iuspositivismo, de origen protagórico. . El iusnaturalismo dominó la iusfilosofía en la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento. El Iuspositivismo tomó fuerza a partir de las codificaciones napoleónicas.

Con todas las mezclas que puedan hacerse y los matices que puedan detectarse lo cierto es que la iusfilosofía occidental ha girado fundamentalmente entre estos dos paradigmas, con una tesis intermedia posterior.

Existen  tres paradigmas epistemológicos cardinales (con todos los tonos intermedios imaginables), creados para explicar los momentos de la historia del hombre y sus elaciones jurídico-sociales. Estos paradigmas son: iusnaturalismo, iuspositivismo y el realismo jurídico. 

Los iuspositivistas consideran que su paradigma es el mejor para explicar la teoría de los poderes del Estado, la soberanía, el poder inmanente al Estado, y la autonomía de la voluntad en los particulares.

Los iusnaturalistas tienen un modelo más antiguo para tratar de explicar el esquema que debe regir al derecho en general. Se parte de la necesidad de definir lo que es justo, y con base en ello, lo que es el derecho justo, que pretende aplicar un criterio de valor, una axiología a las relaciones entre los seres humanos.

Por su parte el realismo jurídico es una corriente del pensamiento filosófico que parte de poner a dialogar el derecho y la justicia, el iusnaturalismo con el positivismo. A diferencia del iuspositivismo, se involucra a la moral y a la política en el contenido ideal de las normas jurídicas.

Dentro de este contexto la Universidad Escuela Libre de Derecho ha elegido para la formación de sus estudiantes un paradigma que combina diferentes escuelas filosóficas, tal como lo indica e perfil profesional de salida que ha asumido. 

Para comprender esto hay que distinguir en la Educación Jurídica, dos momentos esenciales,  es decir la formación del jurista, y, la Enseñanza del Derecho, referida a la transmisión de conocimientos (especialmente técnico-jurídicos), como momentos dialécticos en la preparación  profesional.

Es indudable que la Educación Jurídica es más amplia que la Enseñanza del Derecho, por tratarse la primera de un proceso integral, y la segunda, de un proceso mecánico, y por tanto acrítico de transmisión de conocimientos legales. La simple transmisión de conocimientos se puede hacer con diversos medios, incluidos los tradicionales, como los magistrales. La educación jurídica, en cambio, requiere un determinado pensum y unos determinados métodos. Ambos procesos, no sólo no se excluyen, sino que se implican necesariamente.

La Educación Jurídica implica la conducción del alumno hacia los valores del espíritu que concurren en la axiología jurídica, llevarlo más allá de la casuística y la dogmática y proyectarlo a espacios ultra legales para tratar de modelar su mentalidad. La educación es el cultivo de esos valores entre los que destacan la justicia y la libertad, y que rebasan los límites del utilitarismo jurídico, sin descuidar el aspecto instrumental. 

Este planteamiento está vinculado a los fines del Derecho y a la realidad jurídica costarricense. El derecho tiene dos fines: la justicia y la seguridad jurídica. La justicia tiene que ver con la iusfilosofía, la seguridad jurídica tiene que ver con el iuspositivismo. El sistema costarricense es predominantemente iuspositivista (privilegia la seguridad jurídica), y el juez, el operador que en última instancia es el que hace Derecho, solo recurre a la justicia, cuando las falencias del sistema legal, sobre todo el escrito, lo obligan.

La Universidad Escuela Libre de Derecho forma profesionales aptos para atender las necesidades de la seguridad jurídica (fuerte formación dogmática y doctrinaria, es decir, técnico-instrumental del derecho), o sea, desde una óptica iuspotitivista, pero sin descuidar la búsqueda de la justicia, (vertiente iusnaturalista), todo integrado en el realismo jurídico.

Un iusperito sin conciencia de jurista es un peligro para el bien común; un jurista sin iuspericia, puede convertir al Derecho en un ejercicio puramente académico. 

El planteamiento de la Escuela Libre de Derecho, según la solicitud de apertura de  la carrera, indica en su perfil que la carrera pretende “dotar al estudiante de un conjunto de conocimientos actualizados, métodos de razonamiento lógico, criterios de carácter técnico y bases teóricas que le permitan enfrentar de manera crítica y adecuada el extenso conjunto de problemas o conflictos de carácter jurídico que puedan llegar a tener validez práctica durante el ejercicio profesional de esta carrera” (página 1, Solicitud de Apertura de Carrera)

La carrera pretende darle “la plataforma teórica para la evacuación y resolución de problemas de utilidad práctica, sino que además le proveerá de los lineamientos éticos elementales, que le permitan desarrollarse en el campo profesional como un sujeto de amplias cualidades morales”(Pág. 1 Solicitud de Apertura de Carrera)

La carrera pretende generar “profesionales capaces de poner al servicio de la comunidad, en busca del bien común, las herramientas del Derecho. En síntesis, formar juristas humanistas” (Pág. 12 Solicitud de Apertura de Carrera)

Dentro de los objetivos de la carrera están: “Dominar las nociones, conceptos y conocimientos generales, de carácter histórico-jurídico, que le permitan establecer con claridad el nexo que existe entre los grandes acontecimientos históricos y las instituciones jurídica contemporáneas” además “Comprender la Teoría General del Derecho, resaltando el carácter científico de la carrera” y “Dominar el conocimiento, manejo y aplicación integral de la normativa jurídica nacional e internacional” (Pág. 1 Solicitud de Apertura de Carrera) y agrega otros objetivos en lo que aquí interesa, pues señala que además de dominar los conceptos de naturaleza dogmática debe “adoptar una actitud crítica frente al conjunto normativo…” y “discernir claramente cuál es la función del abogado en la sociedad” y finalmente “Tener conocimiento básico de cultura general que lo hagan perfilarse como jurista humanista” (Pág. 2 Solicitud de Apertura de Carrera)

 

En cuanto al perfil profesional indica el mencionado documento que “será un profesional con una formación moral y ética, consciente de la importancia de los valores éticos de la conducta humana, tanto profesional como personal” (Pág.3 Solicitud de Apertura de Carrera) Le corresponderá asesorar a las “personas jurídicas, públicas y privadas, organizaciones, cooperativas, sindicatos y asociaciones de toda índole, también en entidades bancarias, organismos internacionales y la Administración Pública” (Pág.3 Solicitud de Apertura de Carrera)

También está previsto un TCU: “integrado por  Trabajos de Investigación aplicados a problema de interés nacional. Práctica profesional de interés comunal o social. Trabajos en la comunidad. ” (Pág.4 Solicitud de Apertura de Carrera)

Estos perfiles explícitos pueden comprobarse en el pensum de estudios. Mientras tenemos ejes instrumental-dogmáticos y doctrinarios (técnico jurídicos)  como los Principios de Derecho Privado, Derecho Constitucional (Procesal y de Fondo) , Teoría General de las Obligaciones, Teoría General del Contrato, Derecho de Familia, Teoría General del Proceso, Derechos Reales, Derecho Penal General y Especial, Derecho Laboral, Derecho de Propiedad Intelectual, Derecho Procesal Civil, Teoría de la Empresa, Derecho Agrario, Derecho Administrativo, Oratoria Forense, Técnicas Probatorias, Derecho Societario, Derecho de Títulos Valores, Derecho Tributario, Derecho Sucesorio, Contratos Civiles, Derecho Financiero, Derecho Concursal, Derecho Informático, Contratos Comerciales, Derecho Internacional Público y Privado, encontramos otros ejes que apuntan en otra dirección.

Hay en el pensum disciplinas teórico humanistas  tales como Teoría General del Derecho, Historia del Derecho, Derecho Romano, Historia de Costa Rica, Historia del Derecho Costarricense, Filosofía del Derecho, Principios de Economía, Ética Profesional Jurídica, Derecho Internacional de Derechos Humanos, Derecho de Protección al Consumidor, Resolución Alternativa de Conflictos y Derecho Ambiental.

Es decir, hay en la Escuela Libre de Derecho una  Educación Jurídica (formación con valores), y Enseñanza de Derecho (transmisión de conocimientos técnico jurídicos). Éstos para atender las necesidades del Derecho costarricense (predominantemente iuspositivista) y aquéllos para no  perder de vista nunca la búsqueda de la justicia (iusnaturalismo), entendiendo que, en la práctica pertenecen a momentos diferentes, pero que ambos se imbrican en forma de realismo jurídico y que por lo tanto son esenciales en la formación del futuro profesional. Creando un equilibrio entre seguridad jurídica y justicia, es decir, apoyándose en el derecho vigente pero sin olvidar el contenido ideal que éste involucra, no viéndolos como antitéticos, sino como integrados en una armonía de modo que el derecho vigente realice la justicia. El mejor ejemplo lo tenemos en la Sala Constitucional, en la práctica  máximo Tribunal de la República: cuando el derecho escrito es insuficiente recurre al ordenamiento natural que informa la Constitución, a sus principios, que superan la norma escrita.