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Discurso Décima Octava  Graduación

Universidad Escuela Libre de Derecho

 

“Estado y Derecho no son fin sino medio” 

 

Ricardo Guerrero Portilla

Rector

16/12/2005 

 

Autoridades Académicas de la Universidad:

Catedrático D. Carlos Gómez Rodas. Vicerrector Académico

Catedrática D. Aída Meléndez Araya. Vicerrectora Administrativa

Prof. D. Sergio Donato Calderón. Director de Estudios

Invitados Especiales:

Lic. Randall Quirós Bustamante

Ministro de Transportes

Licda. Rocío Aguilar Montoya

Contralora General de la República

Lic. Jorge Araya García

Magistrado Suplente Sala Constitucional 

Lic. Johnny Marín Artavia

Director General de Migración

Familiares del Prof. Luis Hernández Fuentes

Lic. Rafael Díaz Arias.  Expresidente de la Junta Administradora

Queridos Graduandos

Familiares y amigos de los graduandos

Queridos profesores y estudiantes

Amigos todos:

 

Hoy resulta ser un día de contrastes.  Por una parte recordamos con nostalgia al compañero, al docente, al amigo que nos antecedió, quizás muy tempranamente, en el inicio del periplo hacia la eternidad.  

Pero por otra parte, a todos los que estamos hoy aquí presentes, nos abraza un enorme regocijo, pues nos aprestamos a reconocer el esfuerzo personal y familiar en pos de una meta, la que a su vez solo significa la presencia de la banderola de salida para iniciar el recorrido de un nuevo sendero en pos de otras metas, quizás más difíciles y trascendentales, ya no solo por lo que demandan personalmente, sino, también, por la responsabilidad que implican ante el país.

De igual manera, nos aprestamos a reconocer precisamente a aquellos, que hace un tiempo estuvieron en esas mismas butacas viviendo la emoción de la meta alcanzada, la cual representó esa banderola de salida hacia nuevos derroteros y hoy regresan llamados por su ALMA MATER, quien les reconoce que han  enarbolando con hidalguía el estandarte de la Escuela Libre de Derecho, al llegar, en el desarrollo de sus carreras, a puestos de gran responsabilidad ante el país.

A todos, junto a sus familiares y amigos, a quienes les reconocemos igual cuota de esfuerzo y sacrificio en la obtención de sus metas, les felicitamos.

Hoy el ojo visor y portentoso del Búho real, emblema de nuestra casa de estudios, no puede dejar pasar de lejos esta oportunidad, ante la presencia, diría don Carlos Monge Alfaro, de “la más esperanzada realidad del mundo” refiriéndose a la juventud, lo mismo que de tan distinguidas personalidades, de llamar la atención y recordarles, tal vez una vez más, que el Derecho y el Estado son medios, o herramientas y no fines en si mismos.

Decía el maestro Monge Alfaro, cuando hacía en 1967 la salutación a los nuevos estudiantes de la Universidad de Costa Rica, que “la juventud es el mejor tesoro que poseen los países, la inagotable veta de donde saldrán las inteligencias y voluntades que se encargarán de llevar adelante la historia”. 

Ustedes jóvenes graduandos, efectivamente representan uno de los más valiosos tesoros que posee nuestro país, pero que no quisiéramos que como muchos tesoros, se pierdan o no puedan ser hallados.

Deseamos que de ustedes brote la inteligencia fundida en el fuego incandescente del sol del estudio, la meditación, el análisis y la tolerancia, que les permita esculpir voluntades de acero que se encarguen de marcar una nueva historia para nuestro país.

Para ello, es indispensable no olvidar que el Derecho es solo un medio, una herramienta, que la organización de la humanidad ha creado para permitirle convivir en sociedad y alcanzar sus metas.  

No son, ni la organización, llámese Estado, ni el Derecho, fines en si mismos.

Tanto el Estado como el Derecho tienen un substrato esencial al cual deben servir : EL SER HUMANO, LA PERSONA.

En ese sentido, toda la estructura del Derecho y del Estado están para tutelar a la persona, no para vulnerarle sus derechos fundamentales.  Así, el principio de legalidad, lo mismo que el silencio positivo se consagran en el Ordenamiento Jurídico precisamente para proteger al ciudadano de las potestades de imperio del Estado, de modo que éste no pueda hacer nugatorios sus derechos.

El Búho universitario, con su fina vista ve con profunda preocupación como dentro de la estructura administrativa se ha cimentado la idea, tal vez inconsciente, de que el Estado y el Derecho son un fin en si mismo, de manera, que niegan una vez si y otra también el valor fundamental de la libertad, que es, precisamente, en concepto de los griegos clásicos, el valor que nos permite vivir en “armonía”.

No es posible  que la administración, sabiendo que el principio de legalidad implica que ella solo puede hacer lo que expresamente tiene permitido como una forma de defender y proteger al administrado de sus poderes, utilice este principio para no hacer las cosas.  

El principio debe entenderse siempre en beneficio de la tutela del ciudadano, de evitar que se vulneren sus derechos.  No debe entenderse como un escollo para cumplir con sus obligaciones, alegándose que hay que esperar la autorización normativa o administrativa para llevar adelante una conducta o actividad que va en beneficio o cumplimiento del bien común.  

Producir escollos para alcanzar los fines para los cuales fue hecha la administración –satisfacer las necesidades del ciudadano y permitir vivir en armonía en sociedad-, alegando cumplimiento del principio de legalidad, cuando no se vulnera con la conducta o actividad administrativa ningún derecho fundamental de un ciudadano, es realizar una interpretación perversa del principio o del ordenamiento jurídico, por cuanto, por el contrario, se estaría usando el principio, en lugar de para proteger al ciudadano para perjudicarlo, pues cada incumplimiento implica una vulneración a los derechos fundamentales de todos nosotros.

Dentro de la misma tesitura se ubica la peligrosa práctica que se ha venido desarrollando desde 1993, cuando la Sala Constitucional interpretó que el silencio positivo no cabía cuando se trataba de solicitudes de autorización de aprovechamiento del régimen forestal privado, pues consideró que el medio ambiente era un derecho fundamental de los ciudadanos.

Peligrosa resulta esta interpretación, por cuanto, viniendo de la Sala Constitucional implicó una jurisprudencia vinculante para todo juez y operador del Derecho. La resolución llega a tener efectos legislativos que el Ordenamiento Jurídico nunca le dio a la Sala, pues por esta vía se reforma el artículo 330 de la Ley General de la Administración Pública, estableciéndose una excepción que la ley no contempla.  

A la vez, la resolución consagra una colisión de derechos fundamentales, uno individual –la propiedad privada- y otro difuso o colectivo –el medio ambiente-, donde se le da prioridad al colectivo, pero no resuelve y deja en desamparo al individual, corriéndose el riesgo de que se presente una vulneración clara al derecho de propiedad cuando el propietario solicita el permiso para el aprovechamiento forestal de su finca, el cual, de conformidad con la normativa actual, no puede ser otro, al no poderse variar el uso del suelo, y la administración, sencillamente, no le resuelve en tiempo, dejándolo en un total limbo jurídico, pues no se le aprueba, no se le rechaza y no puede utilizar el bien, y por no existir ni un silencio negativo, tampoco puede reclamar la responsabilidad del funcionario público.   

En resumen, se le hace nugatorio el ejercicio del contenido del derecho de propiedad, aquello que los romanos llamaron dominio, lo cual técnicamente implica una expropiación, pues en realidad el bien integra formalmente el patrimonio forestal del Estado, pero sin indemnización, ni responsabilidad para el Estado de ninguna naturaleza. Evidentemente, se olvidó el sustrato fundamental del derecho: EL SER HUMANO. 

El peligro de esta práctica es que se le dieron nuevas alas al Estado, pues se abrió el portillo para introducir excepciones sin necesidad de reformar la ley.  Así, la Procuraduría General de la República sostuvo la tesis de que tampoco cabe el silencio positivo  cuando se trata de la disposición, a favor de particulares, del domino público, lo cual podemos compartir en el fondo, más no en la forma, por cuanto se crea una inseguridad jurídica, valor fundamental de todo ordenamiento, al establecerse una excepción, que el ciudadano no conoce sino hasta que se apersona ante la administración pública a ejercer sus derechos, pues nunca se promulgó una ley para ello.

Lo que definitivamente no podemos compartir, como sucedió para el caso forestal, es que se establezcan excepciones sin disposición de ley, bajo el prurito de tutelar un derecho fundamental colectivo, como lo está pretendiendo ahora la Procuraduría General de la República, cuando pretende afirmar, que para ejercer la libertad de enseñanza se requiere autorización y que cuando esa autorización no se da en tiempo, así hayan pasado cinco años desde la solicitud de la misma, aunque sea un simple cambio de unas materias por otras, éste no se pueda hacer, pues según ellos se puede ocasionar, no solo un daño a los estudiantes, sino también a la sociedad dados los campos de acción de los profesionales que se gradúan.  

Evidentemente, la visión estatista de la Procuraduría, quien está entonces considerando que el Estado debe decidir qué se debe enseñar, cuándo y cómo, le ocasiona tal astigmatismo jurídico que se le ha distorsionado la realidad, olvidando que los estudiantes universitarios son personas adultas, a las que se les estaría faltando al respeto, al considerarse que no tienen la capacidad para determinar un engaño, o bien, para defenderse  y que el daño que puede sufrir la sociedad es que las universidades, por la inercia, la desidia   o el burocratismo, que fueron las razones que esbozaron para establecer la excepción de los bienes de domino público, no pueda actualizar sus programas de estudio, poniéndolos a tono con los últimos avances de la ciencia o la tecnología. 

En resumen, una vez más se cree que el medio es el fin.  Se olvida que la última ratio del Derecho y del Estado es LA PERSONA. Y la esencia de la persona es la LIBERTAD.

Graduandos, hoy día la universidad ha decidido honrar a cuatro de sus más destacados egresados, quienes transformaron esta ceremonia de graduación, que implica el alcanzar y consolidar una meta, en la estafeta que significó el inicio de una nueva carrera en pos de nuevas metas, las cuales, sin duda alguna han alcanzado, colocándose en posiciones de decisión de gran relevancia en el acontecer de nuestro Estado de Derecho.

De esta manera, la Universidad Escuela Libre de Derecho ha acordado distinguir, a los siguientes graduados, con su galardón el “BÚHO DE LA LIBRE”, el cual está destinado a reconocer a sus egresados que se han destacado en el ejercicio de su carrera profesional, llegando a ocupar posiciones de relevancia y responsabilidad, convirtiéndose en paradigmas de las nuevas generaciones de egresados:

 

Lic. Johnny Marín Artavia:  Director General de Migración

Lic. Jorge Araya García: Magistrado Suplente de la Sala Constitucional.

Lic. Randall Quirós Bustamante:  Ministro de Transportes.

Licda. Rocío Aguilar Montoya:  Contralora General de la República. 

 

Así, las reflexiones anteriores van dirigidas no solo a los graduandos como nuevas generaciones que significan la inagotable veta de inteligencias y voluntades del futuro, sino también, para ustedes galardonados, a quienes su ALMA MATER, representada por la profunda visión del búho y la luminosidad de su sol les recuerda que EL DERECHO Y EL ESTADO NO SON FIN SINO MEDIO.

Les recuerda que el Estado y el Derecho no tienen ningún sentido, ni significado sin la PERSONA HUMANA y ésta no es tal sin LIBERTAD, la cual representada en las palabras del maestro Monge Alfaro, se entiende “no como un producto del instinto, no como acto ciego que se realiza sin percatarse de la buenas o malas consecuencias; la concebimos como el derecho y la aptitud que cada cual tiene de llegar a ser lo que es, de conocerse a sí mismo, y vivir conforme a lo que se es” 

Galardonados y graduandos, unos ahora y otros en el futuro cercano tienen la obligación de utilizar el Estado y el Derecho para permitirnos a todos llegar a ser lo que somos, ayudarnos a conocernos a nosotros mismos y  reconocernos el sagrado derecho de vivir conforme a lo que somos. En otras palabras, su ALMA MATER les conmina a luchar siempre por la LIBERTAD.

 

Muchas gracias!!!